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«Lugar de Lutos, año 793 (Campos de batalla, Bleda y Rosa)» Alejandro Gómez Masdeu

Con el tiempo suficiente, crecen los nogales
el pájaro que nada sabe monta en ellos su nido
vuelven a trazar sus caminos las ovejas y cantan de nuevo
los pastores, calienta otra vez el fuego los tubérculos de noche
recupera el cálamo el brillo dorado de su fuerza
la manzanilla retoma impasible sus olores y los jóvenes
besan sus labios, por primera vez, a la sombra
como si nunca se hubieran allí consagrado a los dioses
ochocientas cabezas de ganado, ochocientas cabezas de hombre.
El rastro del pasado es invisible
la violencia no deja huella tras su paso
y esta ausencia es una nueva
de sus formas, quizás la última:
al morir sin rastro, pervive
la violencia en la violencia de su olvido
esta es su oculta inmortalidad.

Alejandro Gómez Masdeu.