La máquina corta las cuerdas de suspensión del sueño
Es un golpe certero a esto que llamo vida
Un martillar diario sobre la tranquilidad de la muerte temporal
No existe una vuelta de este mundo sin el amargo chillido que me manda de nuevo a la caverna
Hacia donde los postes bostezan la última luz de la noche
Para abrirle paso a las hormigas de dióxido de carbono en su afán matutino
Es culpa mía
Fui yo quien decidió despertar todas las mañanas junto a los espíritus de los emails
Que llegan como agujas a los brazos de una enfermedad desconocida
Y esconderme entre los suspiros de las horas a escribir estos poemas
Bajo la atenta mirada del reloj de la sala de juntas
Así como Julia se esconde en el baño a llorar todas las tardes
Ella piensa que nadie la escucha
Al fin y al cabo este lugar fue diseñado para dejar el alma afuera
Pero yo leo claramente los versos de su cara cuando se sienta en su cubículo
Con su sonrisa recién ajustada bajo el labial rojo
A terminar el informe de la misma manera
Que termina nuestra vida

Os Rodríguez

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Perdón por la conciencia
sin que la culpa sea mía
y es que la culpa viene dada.
Vine con la sensación del yo
y vine también con su cómo.
Secretamente deseo
tener hijos por sus opiniones
sobre nosotros, que me perdonen
y yo perdonar a mis padres,
perdonar al mundo.

Xavier Arqué

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Somos la generación que siente
que sentir es ponzoñoso
e imagina que recuerda
anhelos futuros:
fuegos
que comprimen su más puro
corazón de videoclub
en busca del tiempo perdido,
aunque en la calle
hace frío,
vuelan los coches y yo
escribo el poema en un móvil
por miedo al movimiento
y sus olvidos.

Candela Rodiles

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Qué simple asoma la vida
mientras Apolo aglutina
poesía en mi regazo.
Pero temblad
cuando sintáis el
llanto de un galgo
en el tejado.
Tendréis que huir.
Arrancaros los dientes
de la garganta.
Enterrar con machete
los carretes de sangre
y de sueño.
Todo aquello que un
día venerasteis bajo
el esfuerzo de la tarde,
ahora
lo llora un perro.

Alba Vidal Rodríguez

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madre,
estoy aquí aquí contigo
entre este silencio y un vaso de vino
aquí te lo digo te lo confieso
con el estómago vacío
y las migas sucias apiladas en la esquina de la cocina
donde siempre siempre barrías:
el fracaso la ofrenda el grito la partida
te confieso
(esto un testimonio de hija a madre):
que a solas bebo para no pensar en tu vida / en mi vida
y en el interior de vientres esféricos como balones publicitarios de helio,
hinchables,
que caen sobre la arena de playa y el disfrute familiar efímero
para no pensar en esa vida concebida:
alimento de perros frustrados
alimento para una globalización impuesta carne de bombas objeto de resistencia
y miedo a la protesta
madre, reivindico el derecho a odiarte
mientras bebo
mientras en mi vientre crecen cuervos negros
pantanos desecho y dragones antiguos
quién fecundará ahora, madre, la belleza nítida
quién será capaz de atravesar la úlcera que construye este cuerpo sangriento
estos líquidos engendrados en un fracaso heredado
serás pobre pero serás bella
serás pobre pero serás bella
serás pobre pero serás bella, cada noche en mi cabeza
hasta cuándo hasta cuándo he de pedir piedad
arrodillarme ante Hela con las rodillas firmes

adherir una máscara férrea a este rostro para que se disuelva
[para que sea abono químico en la hierba
guardar el esperma de esciápodos
arrastrarme con una sola pierna hacia la pregunta infinita:
el por qué de estas líneas tan duras contigo, madre,
este rechazo hacia el ombligo el agujero el Núcleo

***

la vida hoy (una constante):
amar para apartar esas migas

Aurora Díaz Obregón

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Los colonizadores escriben sobre flores.
Yo les hablo de niños que tiran piedras a tanques israelíes
momentos antes de convertirse en margaritas.
Noor Hindi

Escribir sobre el deseo es algo egoísta
propio de la mano occidental
capaz de imaginar cualquier escena posible
limpia de guerras genocidios sangre bombardeos pólvora cemento cuerpos calcinados
violaciones de cualquier tipo
ser occidental es idear, concebir,
escribir sobre acariciar un tallo un duelo una herida finísima el mar una polla
escribir sobre bodas de día la infidelidad lo irreal lo gris lo eterno un útero vacío
qué es el dolor para nosotras, me pregunto
nuestra escritura silencia esconde condena es víctima del deseo
nuestra escritura ama, se enreda, se corre.
entonces me pregunto por qué lo hacemos
por qué seguimos escribiendo poemas silenciosos
que no son nada para otros escenarios colectivos
nada para Ucrania
nada para Palestina
nada para Birmania
nada para Sudán
nada para los conflictos e invasiones activas
quién sabe, si para nosotras mismas,
escribir sobre Eros pueda ayudarnos a comprender y elaborar nuestra identidad –
una queja,
la protesta.
Eros nos arranca los ojos, Eros es expropiación*:
nos hace volcar la atención al ansia para distraer el cuerpo consciente
la mirada histórica
y no podemos evitarlo:
escribir sobre el deseo como acto egoísta, Eros es un conflicto de fronteras*
y no puedo evitarlo
recordar tu cuerpo atravesando el mío deshaciendo el linaje
tu ojo siendo mi ojo tinta azul sobre el goce
el verso occidental solo quiere
sostener un cuerpo

Aurora Díaz Obregón

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De acuerdo con Platón, un fantasma es un fantasma
y no un alma porque esta
ha amasado un cuerpo, ha retorcido con la pelvis
un cuerpo desde su interior: ha sabido el alma aprovecharse
de la ventaja de su naturaleza inmaterial
para hacerle el amor a su envoltorio, a su vestido de carne,
y ha terminado deseándolo febrilmente.
El problema, aquí, se sitúa principalmente en el hecho
de que el cuerpo nunca necesitó del alma
nunca necesitó de oraciones furiosas ni plenitud extática
para gozar de sí mismo.
El fantasma es la perpetuación de un deseo y de un amor
no correspondidos.
El fantasma es violento
y está triste.

Inés Belmonte Amorós

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It was lighter –to be Blind–
Emily Dickinson.

la luz es un esfuerzo
atravieso obstáculos
que acampan
en la noche
secuencias ordenadas de artificio
sola se acumula la suciedad
sin la oposición del esfuerzo
la luz es un esfuerzo
la hilera de farolas equivocan
nuestras palabras no triunfan
se apagan
dios es una estrella
cualquier bombilla que sea fungible

Almudena Cabrera

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Concluimos que el texto confisca para sí
la verdad, corrompiéndola, y disfraza la mentira
con el vestido del encanto.
Tras este umbral ya no estoy yo, crece el lenguaje
de un pasado acechante, como tela en su nido.
Es la tierra vivaz en la que medra el árbol del juicio
que habrá de condenarme.
No se fían los labios frente al vaso de veneno
que espera al lado de la lumbre.
Un rey desposeído agacha la cabeza
sin que le importen las virtudes de su mano.
¿Encontraré la puerta cuya llave
soy incapaz de ver, entre el viento y las agujas?
Desearía decir que cuando estás
cerca de mí, me siento bien, soy mejor hombre.
Desearía decirlo desde donde las cosas
nacen dignas, sin gracia y sin belleza.

Miguel Floriano

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La koiné del amor
impone sus fronteras
a la lengua: potrillo rojo des
bocado de sangre tibia y doliente
mente colmena, cerebro de pájaro
absurdamente pequeño en la palma de dios.

Señor,
cierra tu mano en torno a él
y danos de beber –pulpa de vida–
el lento derramar de su elocuencia.
Señor,
haz de nosotros instrumento vivo
de tu amor
y haremos de ti un pandero.

Eladio González

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