Ya está disponible la versión online de nuestro Noveno número. En ella han participado:

Juan Carlos Polo Zambruno, Olalla Castro, Os Rodríguez, Xavier Arqué, Candela Rodiles, Alba Vidal Rodríguez, Aurora Díaz Obregón, Inés Belmonte Amorós, Almudena Cabrera, Miguel Floriano, Eladio González, Miguel García Cantera, Iria Fariñas, Silvia Pirt Martínez, María Benages, Óscar Díaz, María Catalina Jiménez, Valentina Paolini, Jimena García, Irene F. Romero, Elisa Fernández Guzmán, Leire Pérez, Alfonso Larrea, Alejandro Gómez Masdeu, Francesco Ferrara, Ciwan Nebî, Laur-Mihai Amanolesei, Mark McDonnell, Quiao Maomao y Narciso Raffo Navarro.

Versión pdf

Zéjel. Revista de arte, literatura y pensamiento.

Nº 9 – Octubre 2024

(Número on-line)

E-ISSN: 2530-0601

Navegar es abandonar tu nombre y todos los espejos que te nombran. Es no ser hijo de unos padres, ni tener historia que te lea, ni amigos que te sepan. Porque quien navega va solo, nadie le reconoce y en todos los puertos es un extraño. Es entonces cuando únicamente se tienen dos opciones: izar frente a los otros antiguos recuerdos para no olvidarse o crear nuevas imágenes donde reconocerse.
Porque quien navega no se tiene, se inventa o se defiende.
Zéjel aún está húmeda de la tempestad. Tras un año entero de viaje vuelve para ofrecernos un nuevo encuentro de múltiples y diferentes voces. Y como no podía ser de otra manera, después de su travesía, no es la misma.
En este número estrenamos la figura del Editor invitado y hemos tenido la suerte de inaugurarla con la colaboración de María Sánchez-Saorín y Alejandro Bellido. Ambos han formado parte del Comité editorial y participado en la selección de los originales que componen el volumen, haciendo de Zéjel un espacio más abierto, colaborativo y plural que quiere ser casa compartida.
Por otro lado, hemos renovado la estética de Zéjel con un nuevo logotipo diseñado por la artista Quiao Maomao. Una deuda del pasado con nosotros mismos que finalmente se ha satisfecho. Dotando así a la revista de mayor personalidad y una estética más definida.
Sin embargo, estos cambios no son propiamente una innovación sino más bien una tendencia subyacente en Zéjel. Un paso más hacia una ruta marcada cuidadosamente desde sus orígenes, del mismo modo que avanza la planta lentamente hacia la luz, sin saber cómo dispondrá sus hojas, pero convencida de su dirección final.
Aún nos quedan por ver en esta revista muchas nuevas flores con la que sorprendernos. Han pasado ocho años desde que comenzamos y han cambiado muchas cosas. Pero la base sigue fuerte, más por su simplicidad que por su factura. De entre todos los caminos que se presentan solo un antiguo norte veo por cierto: «Zéjel es, en primer lugar, un acto de amor».

Juan Carlos Polo Zambruno.

La máquina corta las cuerdas de suspensión del sueño
Es un golpe certero a esto que llamo vida
Un martillar diario sobre la tranquilidad de la muerte temporal
No existe una vuelta de este mundo sin el amargo chillido que me manda de nuevo a la caverna
Hacia donde los postes bostezan la última luz de la noche
Para abrirle paso a las hormigas de dióxido de carbono en su afán matutino
Es culpa mía
Fui yo quien decidió despertar todas las mañanas junto a los espíritus de los emails
Que llegan como agujas a los brazos de una enfermedad desconocida
Y esconderme entre los suspiros de las horas a escribir estos poemas
Bajo la atenta mirada del reloj de la sala de juntas
Así como Julia se esconde en el baño a llorar todas las tardes
Ella piensa que nadie la escucha
Al fin y al cabo este lugar fue diseñado para dejar el alma afuera
Pero yo leo claramente los versos de su cara cuando se sienta en su cubículo
Con su sonrisa recién ajustada bajo el labial rojo
A terminar el informe de la misma manera
Que termina nuestra vida

Os Rodríguez

.

Perdón por la conciencia
sin que la culpa sea mía
y es que la culpa viene dada.
Vine con la sensación del yo
y vine también con su cómo.
Secretamente deseo
tener hijos por sus opiniones
sobre nosotros, que me perdonen
y yo perdonar a mis padres,
perdonar al mundo.

Xavier Arqué

.

Somos la generación que siente
que sentir es ponzoñoso
e imagina que recuerda
anhelos futuros:
fuegos
que comprimen su más puro
corazón de videoclub
en busca del tiempo perdido,
aunque en la calle
hace frío,
vuelan los coches y yo
escribo el poema en un móvil
por miedo al movimiento
y sus olvidos.

Candela Rodiles

.

Qué simple asoma la vida
mientras Apolo aglutina
poesía en mi regazo.
Pero temblad
cuando sintáis el
llanto de un galgo
en el tejado.
Tendréis que huir.
Arrancaros los dientes
de la garganta.
Enterrar con machete
los carretes de sangre
y de sueño.
Todo aquello que un
día venerasteis bajo
el esfuerzo de la tarde,
ahora
lo llora un perro.

Alba Vidal Rodríguez

.

madre,
estoy aquí aquí contigo
entre este silencio y un vaso de vino
aquí te lo digo te lo confieso
con el estómago vacío
y las migas sucias apiladas en la esquina de la cocina
donde siempre siempre barrías:
el fracaso la ofrenda el grito la partida
te confieso
(esto un testimonio de hija a madre):
que a solas bebo para no pensar en tu vida / en mi vida
y en el interior de vientres esféricos como balones publicitarios de helio,
hinchables,
que caen sobre la arena de playa y el disfrute familiar efímero
para no pensar en esa vida concebida:
alimento de perros frustrados
alimento para una globalización impuesta carne de bombas objeto de resistencia
y miedo a la protesta
madre, reivindico el derecho a odiarte
mientras bebo
mientras en mi vientre crecen cuervos negros
pantanos desecho y dragones antiguos
quién fecundará ahora, madre, la belleza nítida
quién será capaz de atravesar la úlcera que construye este cuerpo sangriento
estos líquidos engendrados en un fracaso heredado
serás pobre pero serás bella
serás pobre pero serás bella
serás pobre pero serás bella, cada noche en mi cabeza
hasta cuándo hasta cuándo he de pedir piedad
arrodillarme ante Hela con las rodillas firmes

adherir una máscara férrea a este rostro para que se disuelva
[para que sea abono químico en la hierba
guardar el esperma de esciápodos
arrastrarme con una sola pierna hacia la pregunta infinita:
el por qué de estas líneas tan duras contigo, madre,
este rechazo hacia el ombligo el agujero el Núcleo

***

la vida hoy (una constante):
amar para apartar esas migas

Aurora Díaz Obregón

.

Los colonizadores escriben sobre flores.
Yo les hablo de niños que tiran piedras a tanques israelíes
momentos antes de convertirse en margaritas.
Noor Hindi

Escribir sobre el deseo es algo egoísta
propio de la mano occidental
capaz de imaginar cualquier escena posible
limpia de guerras genocidios sangre bombardeos pólvora cemento cuerpos calcinados
violaciones de cualquier tipo
ser occidental es idear, concebir,
escribir sobre acariciar un tallo un duelo una herida finísima el mar una polla
escribir sobre bodas de día la infidelidad lo irreal lo gris lo eterno un útero vacío
qué es el dolor para nosotras, me pregunto
nuestra escritura silencia esconde condena es víctima del deseo
nuestra escritura ama, se enreda, se corre.
entonces me pregunto por qué lo hacemos
por qué seguimos escribiendo poemas silenciosos
que no son nada para otros escenarios colectivos
nada para Ucrania
nada para Palestina
nada para Birmania
nada para Sudán
nada para los conflictos e invasiones activas
quién sabe, si para nosotras mismas,
escribir sobre Eros pueda ayudarnos a comprender y elaborar nuestra identidad –
una queja,
la protesta.
Eros nos arranca los ojos, Eros es expropiación*:
nos hace volcar la atención al ansia para distraer el cuerpo consciente
la mirada histórica
y no podemos evitarlo:
escribir sobre el deseo como acto egoísta, Eros es un conflicto de fronteras*
y no puedo evitarlo
recordar tu cuerpo atravesando el mío deshaciendo el linaje
tu ojo siendo mi ojo tinta azul sobre el goce
el verso occidental solo quiere
sostener un cuerpo

Aurora Díaz Obregón

.

De acuerdo con Platón, un fantasma es un fantasma
y no un alma porque esta
ha amasado un cuerpo, ha retorcido con la pelvis
un cuerpo desde su interior: ha sabido el alma aprovecharse
de la ventaja de su naturaleza inmaterial
para hacerle el amor a su envoltorio, a su vestido de carne,
y ha terminado deseándolo febrilmente.
El problema, aquí, se sitúa principalmente en el hecho
de que el cuerpo nunca necesitó del alma
nunca necesitó de oraciones furiosas ni plenitud extática
para gozar de sí mismo.
El fantasma es la perpetuación de un deseo y de un amor
no correspondidos.
El fantasma es violento
y está triste.

Inés Belmonte Amorós

.

It was lighter –to be Blind–
Emily Dickinson.

la luz es un esfuerzo
atravieso obstáculos
que acampan
en la noche
secuencias ordenadas de artificio
sola se acumula la suciedad
sin la oposición del esfuerzo
la luz es un esfuerzo
la hilera de farolas equivocan
nuestras palabras no triunfan
se apagan
dios es una estrella
cualquier bombilla que sea fungible

Almudena Cabrera

.

Concluimos que el texto confisca para sí
la verdad, corrompiéndola, y disfraza la mentira
con el vestido del encanto.
Tras este umbral ya no estoy yo, crece el lenguaje
de un pasado acechante, como tela en su nido.
Es la tierra vivaz en la que medra el árbol del juicio
que habrá de condenarme.
No se fían los labios frente al vaso de veneno
que espera al lado de la lumbre.
Un rey desposeído agacha la cabeza
sin que le importen las virtudes de su mano.
¿Encontraré la puerta cuya llave
soy incapaz de ver, entre el viento y las agujas?
Desearía decir que cuando estás
cerca de mí, me siento bien, soy mejor hombre.
Desearía decirlo desde donde las cosas
nacen dignas, sin gracia y sin belleza.

Miguel Floriano

.

La koiné del amor
impone sus fronteras
a la lengua: potrillo rojo des
bocado de sangre tibia y doliente
mente colmena, cerebro de pájaro
absurdamente pequeño en la palma de dios.

Señor,
cierra tu mano en torno a él
y danos de beber –pulpa de vida–
el lento derramar de su elocuencia.
Señor,
haz de nosotros instrumento vivo
de tu amor
y haremos de ti un pandero.

Eladio González

.

I.
Al fin la lengua hablando de la lengua
blando sobre sólido al fin saliva
nácar, ascua y luego
perla: poema o círculo.

II.
La semana lleva oculto en su centro
un estómago miércoles
una bilis dorada. Una imagen:
todavía los niños olvidan abrigarse
en las tardes vacías del otoño.

III.
Imaginar: re
construir en imagen encontrar
la joya-redondez de la escritura.
Escribir un poema es defender
una idea cualquiera de las otras
y adorarla después y para siempre
descuidar su recuerdo en una esquina.

Eladio González
.

Parte I
Asomando entre los juncos
Gitanilla de Bengala
Ha venido a por limosna
Al templo de Virupaksha
Un amanecer oscuro
Sus ojillos esmeralda
Han perdido sin querer
Una inocencia ensoñada
Entre matas de romero
Y limones verdeagua
Pues soñó que el elefante
Trompa caliente del alba
Encinta dejaba su cuerpo
Y ahora su destino aguarda
Siete chamanes respiran
Y el humo del Himalaya
Les anuncia que va a venir
El útimo bodhisatva
Nunca se halló en la piedra
Más colorido mandala
Que aquel elefante blanco
De cabecita rosada
Porque al séptimo día
Serás madre de Gotama
Ocho señales divinas
Y una cama de guirnaldas
Crecerán flores de loto
Allá donde el mundo aguarda
El amor pinta en el tiempo
Espirales para amarla
Así es como nace el eje
Sobre el que la luz descansa
No me llores hija mía
Con esas caderas de bronce
Vas a ser reina de Hungría
¡Ay mi cuerpo de niña,
Mis caderas tan gitanas!
Mis piernas de roca negra
Que a martillo cinceladas
Con tres soplidos del cielo
Y una punta de esmeralda.
Antaño bailaba desnuda
Y la selva me arropaba
Ahora siento el calor
Entre mis piernas templadas
Huye mi mente de ellas
Y mi cuerpo las desata
Fantasías de la mujer
Que a la chiquilla espantan
No llores pantera del día
Que con esos pies descalzos
Llegarás hasta Andalucía
Resonando su pandero
De la jungla ya sombreada
A las puertas de la ciudad
Donde el inglés avasalla
Se le antoja el tintineo
Las cadenas de una esclava
¡Y va corriendo a buscarla!
Con un reloj y una bala
Y antes de la medianoche
Madreselvas ya brotaban
Y el soldado, ya sonríe
Mueca negra y afilada
Y el pandero cae al suelo
Y se rompe de escarcha

Parte II
La Luna del río tiembla
Triste nenúfar de plata
Corona abierta de nardos
Con mariposas heladas
No me llores rosa pura
Bajo tu falda de sueños
Veo el Jerte de Extremadura
Verde que te quiero verde
Los gitanos de la cava
Le cantan a su reina
Por más de una semana
Y le sueñan un palacio
Cual Alhambra de Granada
Jesús de la Rosa y un Vargas
Le lloran por seguiriyas
Unos mantras ancestrales
Amargos de salivilla
La elefanta del templo
Bajó la escalinata
Con la gitanilla a cuestas
Ésta vez en una cama
Ya las maderas dispuestas
De tan funesta fogata
—Lo que se lleva el río
Vendrá de vuelta mañana—
El niño mira la acequia
Con la frente aureolada
Zumo de pomelo corre
Por su carita sagrada
Maribel ya va solita
Hacia el cielo de Triana
Las siete lenguas de miel
Por su sueño la levantan
Pena negra y siempre sola
Y en la mano, una naranja.

Miguel García Cantera.

la palabra es el modo de disección
más brutal y cuidadoso
en este jardín de la lengua me siento
a salvo porque aquí puedo fingir
lo salvaje

Iria Fariñas
.

I.
yo lo que quiero la verdad
es que la belleza sea punzante
dijo tal vez febril y el mundo
obediente la atravesó por su centro
hasta que solo quedaron márgenes
II.
así se apareció el ritual
al fin de nuevo
dijo tal vez febril o fosforita
toma mis restos
lo que queda es la clave
III.
la otredad miró los restos
[las muñecas un pelo convertido en nudo las flores secas entre acepciones significativas
del diccionario la sensación de noche (que es tan diferente a la noche en sí)
el enjambre chiquito que a veces se asoma a los ojos el pañuelo abandonado
en escombros la lágrima el poro]
y se consumió de pura evasión
¿sin otredad
sin su idea ahora
qué queda del límite?
IV.
nos importa la magnitud
de las cosas / sus límites
porque nos inquieta la caída
V.
si ahora todo son márgenes
¿cómo se nombra un precipicio?
VI.
de lo punzante nadie
recuerda antes el brillo
de lo afilado que el dolor
¿ayuda el dolor a fijar la belleza?
quiero creer
que no luego
me descubro ola
que no rompe
VIII.
si el centro es núcleo / grito / cráter
¿no serán las lindes más acogedoras?
mira como la sombra se disuelve
dijo tal vez febril y el mundo
recuperó su forma para dejar paso
a una línea tan fina que no cabe en la memoria
IX.
la línea finísima que ni es sombra ni deja de serlo
en el lenguaje equivale a una pregunta
pregunto pregunto pregunto
para impedir que se defina
la verdad
X.
la fiebre es también un modo de permanecer en el límite
mira cómo bailo dijo mientras todas la rodeábamos
y supimos (ay cómo supimos) que el margen se expande
así como el centro se esconde / ¿y el mundo qué?
el mundo gira para impedir la certeza
¿qué hará un dardo sin diana?

Iria Fariñas
.

Y de un banco en el parque hemos hecho otra casa
con flores amarillas, donde poder besarnos,
y seguir besándonos, felizmente salvados
de falsos compromisos
Gabriel Celaya.

Quisiera dejar mi cuerpo florecer
en tu jardín,
junto a la ardiente amapola
de corazón ensombrecido,
dejar que las madreselvas se apoderen
tímidamente de mis manos,
y que los frutos maduros caigan
sobre mí como gotas de lluvia.
Quisiera que el alcornoque
no vacile de mi presencia
y me acune fielmente
en su aligerada sombra,
que el silencio,
imprudente, se asiente
sobre este jardín, ya tan
tuyo como mío
y me deje ser, sobre esta
estela de calma, parte
de la vida y la muerte
que alberga.

María Benages.

Voi sapete chio v’amo
Madrigal cantado por El Tañedor de Laúd de Caravaggio.

No he sido la primera, lo sé,
la mesa tiembla soporta
el peso de varias partidas,
los últimos besos de un nuevo amor,
el llanto de una niña bilingüe,
las sandalias que dejaron olvidadas,
las facturas destinadas
a extraños que aún
siguen llegando.
Y sin embargo
me son ajenos
todos estos muebles;
la TV me la dio Jesse,
Laura trajo un dresser de la basura
y la cama estaba ahí,
tambaleándose, también
coja. Todo es frágil
en este hogar de polvo y plomo.
Me habitan los silencios —
Casandras — huellas — ecos
de un suelo encantado
de recibir a otra
extranjera.

María Benages.

¿en qué momento coincide el tiempo?
dos miradas
que dibujan una línea
que cruza una habitación
en una casa de barro.
cuidá
ese pequeño aleteo.
no lo digas en voz alta.
es un secreto.

María Catalina Jiménez.

me desvela
la lluvia
la luz
tu voz.
si te escucho,
antes de cerrar los ojos
es casi como si estuvieras acá
así que apago la luz
para escucharte más cerca
y soñarte más rápido
pero la dulzura
se te mezcla con tristeza
la mirada se te mancha de café.
una tarde te vi feliz.
pero solo hace falta una tarde
para que la historia
acabe en precipicio.
solo un atardecer, para que el beso
se suicide en otra boca

María Catalina Jiménez.

cada mes y objeto cuentan una historia
cada mañana es una miniatura distinta
que hace del tiempo algo ordinario
/ la colada tiesa se agrieta entre los dedos
y abre la carne como un cuchillo
/ a membrillo huele el otoño
y un membrillo caído nunca es hurto
/ entonces
si conoces la morfología de una manzana
deja reposar el fruto helado sobre la mesa
deja que se ablande la carne
y ocupemos el tiempo bajo la piel del cordero
a veces con un canto, a veces con un lamento
para que cuando llegue enero
recordemos el sabor de los días pasados
y la brevedad porosa de la tarde
/ sabes qué
es así como mi lengua aprendió a jugar con el hueso
sin miedo a atragantarse

Valentina Paolini.

aunque el hambre se rige por los tiempos de las frutas
el sabor de la cereza es un vicio de infancia
que se hace vieja costumbre
/ es ahora que los perros pastores, vacas y bueyes
entienden por qué tienen los nombres de las flores
es ahora que aprenderás a hablar a los animales
y te mostraré que están tiernas las hojas de parra
ahora que es mayo puedo llamarte amor mío
puedo decirte que soy abundante y ardo profunda
como arden los primeros brotes bajo los costillares de la tierra

Valentina Paolini.

ay un tiempo futuro
un espacio aún desconocido
en el que aún no he pronunciado
tu nombre.
Hay un lugar rebosante de belleza
que no conocerá las sílabas de nuestro
amor
que no reconocerá mis palmas después
de tu caricia.
Existe, creo,
un lugar, un nido, una habitación,
otro cuerpo, otras manos,
otras sílabas que aún no puedo
pronunciar.
Y sin embargo, ahora
solo tu nombre adquiere forma y suena
y solo tu nombre aparece como lugar
rebosante de belleza
y solo mi nombre aparece junto al tuyo
en aquellos lugares que invento,
en ese junio de pájaros, vaticinios y
promesas,
en ese intento nuestro de manejar un
tiempo;
el de la elección.
Hay tantas palabras que no conozco
todavía, tantos significados
que hoy son incógnitas.
Pretendo enseñarte cada palabra nueva
que aprenda,
enseñarte las palmas y decir
«estas son mis nuevas formas de acariciar
este es el nuevo idioma que he tejido
fuera de ti»
Y sin embargo, ahora
solo pronuncio tu nombre
solo conozco un lenguaje.
Repito palabras y todas aún son para ti.

Jimena García.

Las plantas sienten como yo,
son diferentes como nosotros:
colores, formas, aromas…
Son únicas y bellas a su manera,
ojalá contemplarlas sin importar
el paso de las horas,
quisiera tenerlas a todas conmigo
y en mi pequeño patio
verlas crecer.
¿Cómo puedo hacer
para que se mantengan vivas?
Hace tanto frío en este cuerpo…

Irene F. Romero.

a partir de ahora es mío tu pelo
mío tu patio míos sobre todo
tus recuerdos para siempre
mira lo pone aquí
mío mío mío
esta hija única se queda
con todos tus juguetes
mío el pop mío el verano
es mía también
la casa de tu infancia
te he desarmado me quedo
con tu vida y tus amigos
a partir de ahora eres
imaginario colectivo
estampita a la que rezar
póster del medio
de la revista superpop
mía la playa las tardes
tuyas las ideas los ensayos
de mil doscientas páginas
yo una persona tú una palabra
seguida de otra
mira cómo te describo
a partir de ahora
yo nado y bailo y me río
y tú solo
un libro que se acaba
cuando me aburro de escribir

Elisa Fernández Guzmán.

un invierno sin adversario
un cuerpo que ofrece resistencia
un frío que induce a enterrarse viva
que lo paraliza todo, todo salvo
la automatanza de los árboles,
la furia clarividente, sol talismánico
sobre nieve que limpia e ilumina.

Leire Pérez.

Rútila mejilla
lamida por el sol,
saliva dulce. De ámbar
reverberan,
heliade esbelta, tus hebras
hacia allá, hacia el río
profundo.

Leire Pérez.

I
que asedienta tu cuerpo
una madrugada de palomas
heridas en la nana de lo isósceles
por tu mano mi mano convertida
en rescalpe / burila / amatriaje
te saja / te ahueca / se deja olvidado
este poema
para que se te pudra / adentro

II
mi cuerpo murmurado de agua
entrega / ofrece / abandona
todos los versos que enluno hoy
para que se ahoguen
soy la sed de voz / de los susurros

III
la escritura
ese monstruo azul / o ave en llamas / o flor de nieve
que muerde / chupa / desangra el espíritu
y el escritor es solamente un obrero /
un huésped del vacío

IV
poemas como cuerpos
diversos / rabiosos
como árboles que se excitan
con el fuego

V
la barricada del poema
no deja salir las palabras
para que esta lluvia inunde
la distancia / que nos separa
y sea el agua nuestro idioma

Alfonso Larrea.

Con el tiempo suficiente, crecen los nogales
el pájaro que nada sabe monta en ellos su nido
vuelven a trazar sus caminos las ovejas y cantan de nuevo
los pastores, calienta otra vez el fuego los tubérculos de noche
recupera el cálamo el brillo dorado de su fuerza
la manzanilla retoma impasible sus olores y los jóvenes
besan sus labios, por primera vez, a la sombra
como si nunca se hubieran allí consagrado a los dioses
ochocientas cabezas de ganado, ochocientas cabezas de hombre.
El rastro del pasado es invisible
la violencia no deja huella tras su paso
y esta ausencia es una nueva
de sus formas, quizás la última:
al morir sin rastro, pervive
la violencia en la violencia de su olvido
esta es su oculta inmortalidad.

Alejandro Gómez Masdeu.

Ancora noi, come ieri, impreparati
all’appuntamento. Mi hai scritto una
lettera, bagnata di arcobaleno, e
ho distolto gli occhi dal cielo.
C’è in me una grande sofferenza, che
rispetti. Tendo le mani alla terra,
raccolgo frammenti di te. La tua parola
senza voce. Sono confuse le frasi
tra le mani, falsi profeti alle porte
della nostra casa.
Ti guardo dipingere l’erba di un verde che
non ho mai visto.
È la tua preghiera per il mattino, per l’arco
del tramonto che brucia il sentiero tra i
campi, per le stelle non più così numerose.
La mia nostalgia è nelle tasche, cenere di
luce rende fertile la terra appena arata.
È cresciuto un albero d’ulivo, avvicina
le nostre mani. Sembra che si somiglino,
abbiamo la stessa cicatrice annodata
lungo la linea del cuore. E quando il vento
spazza via le nuvole, diventa un ricordo
del futuro.
Materia del tuo nome.

Francesco Ferrara

.

Todavía nosotros, como ayer, sin preparación
en la cita. Me escribiste una
carta, bañada en arco iris, y
aparté los ojos del cielo.
Hay en mí un gran sufrimiento que
respetas. Tiendo las manos a la tierra,
recojo fragmentos de ti. Tu palabra
sin voz. Frases confusas
entre las manos, falsos profetas a las puertas
de nuestra casa.
Te veo pintar la hierba de un verde que
nunca lo he visto.
Es tu oración por la mañana, por el arco
de la puesta de sol que quema el camino entre los
campos, para las estrellas ya no son tan numerosos.
Mi nostalgia está en los bolsillos, cenizas de
la luz hace fértil la tierra recién labrada.
Creció un olivo, se acercan
nuestras manos. Parece que se parecen,
tenemos la misma cicatriz anudada
a lo largo de la línea del corazón. Y cuando el viento
borra las nubes, se convierte en un recuerdo
del futuro.
Materia de tu nombre.

Francesco Ferrara

.

Una voce ostinata reclama attenzione
dal cuore del mondo che sogna, di me
come d’altri. Sogno me stesso.
La volontà che vi sia dell’essere
è la preghiera recitata sul baratro oscuro
a cui giungo. In assenza di sguardi.
Sfioro la maschera, destino di immagini,
che ricopre un’assenza. La membrana dei
giorni è l’ingenuo dedalo che mi separa da
te, orizzonte convesso di luce.
Da questo fragile approdo, minacciato
dal disfacimento, difendo i volti amati
al principio del sogno. La realtà
– minima e solidale – dove brilla l’essere,
a cui appartengo nell’affievolirsi
della parola. Questa relazione supera la
vita, singolo punto privo di ontologia,
farmaco contro la solitudine. Non è la
mia causa, il senso del mondo. Esiste
per sé, desiderio di un noi.

Francesco Ferrara

.

Una voz obstinada reclama atención
del corazón del mundo que sueña, de mí
como de otros. Sueño conmigo mismo.
La voluntad de que haya un ser
es la oración sobre el abismo oscuro
a la que llego. En ausencia de miradas.
Rozo la máscara, destino de imágenes,
que cubre una ausencia. La membrana de
días es el ingenuo laberinto que me separa de ti,
horizonte convexo de luz.
Desde este frágil puerto, amenazado
de la descomposición, defiendo los rostros amados
al principio del sueño. La realidad
— mínima y solidaria — donde brilla el ser,
a la que pertenezco para desvanecerme
de la palabra. Esta relación supera la
vida, punto único sin ontología,
medicamento contra la soledad. No es la
mi causa, el sentido del mundo. Existe
para él, deseo de un nosotros.

Francesco Ferrara

.

Bitenê dînê bajar li bajar dimîne,
xwas, di şevên sar, xurxura gulleyan…
Wê li ser çi bitirse?!
Ne zarokek li pey wî,
ne kişwerek ji pêvî bajar,
kêferata ku dike!
Qîr dike kesên ku bajar bi tenê dihêlin,
weke ku aqilê wî
yê mayî bi xwe re biribin, bêçixare mabe!
Qîr dike li bin baranan,
li valahiya derdora xwe dinihêre,
li rêyan,
li bajar,
sîwana herî nêzîk dibijêre
û radize weke ku tiştek nebûyî!

Ciwan Nebî

.

Solo el loco se ha quedado en la ciudad,
descalzo, en las noches frías, oye disparos…
¿Qué tiene que temer?
No tiene hijo
ni reino alguno salvo la ciudad.
¡Recurrirá a cualquier cosa!
¡Grita a los que han abandonado la ciudad,
como si se hubieran llevado
lo que le quedaba de mente
y sus cigarros todos!
Grita bajo la lluvia,
contemplando el vacío a su alrededor,
los caminos,
y la ciudad.
Elige el toldo más cercano
y se queda dormido
como si nada hubiera sucedido.

Ciwan Nebî

.

Ceng sibehan radiweste,
tu dikarî li Şoban guhdarî bikî
ger jinişkave li çepî bajar teqîn çênebe,
nehejîne pergalên bajar,
bi xwe re xwaziya te bi dînbûnê jî.
Dikarî li Feyrûzê guhdarî bikî,
bilind bikî tembûra Lawê Remo,
bigirî govendeke kurmancî, germ.
Ceng bi şev e, min ji te re got,
li jinan binihêre cilên mêrên xwe yên şuştî
bi têlan ve didaleqînin,
binihêre, wexma cengê, direve,
tivingên xwe paqij dikin mêr,
çaya xwe vedixwin, li zarokan binihêre
qelpaxê gulleyeke vala li kolanan nehiştin_ ev
lîstika wan ya nû ye, ez jî û weke zarokekî
her têkçûyî me, kêmtir ji hemî hevalên xwe
gulleyên vala didimhev!

Ciwan Nebî

.

La guerra se detiene por las mañanas,
podrías escuchar a Chopin
si no hubiera una repentina explosión en el occidente de la ciudad
que no sacudiera sus cimientos
con tu afán de enloquecer.
Podrías escuchar a Fairuz
levantar el tanbur de Lawê Remo
y hacer una cálida danza kurda.
La guerra es con la noche, te lo dije.
Mira a las mujeres tendiendo
la ropa limpia de sus maridos,
mira cómo el fétido aroma de la guerra se esfuma,
cómo los hombres limpian sus rifles,
beben sus tés. Mira a los niños
que no dejaron casquillo alguno en las calles,
su nuevo juego, y yo soy como un niño
que ha enloquecido,
pero menos que todos nuestros amigos.
¡recojo los casquillos!

Ciwan Nebî

.

și dacă-ți dau singurătatea mea
și-mi dai singurătatea ta
la tine în brațe
în fața mea, pe o masă de tenis, înconjurați de praf și băuturi acidulate
închiși de soarele ce se coboară și acoperă ochii cu întunericul celuilalt
retrași în larg, curenții nu ne mai aduc înapoi
ghemuiți în înălțimi, desprinși, împreună cu
măreția chipurilor noastre, alterate și îngrijite de răcoare
și-ți așez sub pleoapa stângă un înger alb 
adormi înaintea înecului, anesteziat de simfonia plăpândă a coralilor
ca un rătăcitor în căutare de definire
urcând spre bătăile inimii
cu tine îmi definesc bătăile inimii
le ajustez ritmului
în timp ce se îndrăgostesc reciproc 
unele de altele
atingerile 
și se iubesc
și e frumos

Laur Amanolesei

.

y si te doy mi soledad
y tú me das tu soledad
.
en tus brazos
frente a nosotros, sobre una mesa de tenis, rodeados de
polvo y bebidas espumosas
apagado por el sol
que se pone
cubre mis ojos con
la oscuridad del otro
en alta mar, las corrientes
nunca te devuelven
acorralado en las alturas de las nubes
denudado, juntos con
la majestad de nuestros rostros, alterados
y cuidados por el frescor del viento
.
coloco bajo tu párpado un ángel blanco para que te duermas
antes de la caída en réquiem por un sueño
como un viajero en busca de la imperfección
escalando hasta el latido
contigo defino mi latido
lo ajusto al ritmo del silencio
mientras nos enamoramos mutuamente con
las caricias del mundo

Laur Amanolesei

.

‘When night falls, expect my visit’
Wallada bint Al-Mustakfi
The branches of my nerves curl
around spaces which remember
the time when we were intertwined
Every thought now must skirt
a dark patio with a silent fountain
When I go out, I go through
all the doors you opened to me
I still wait for you in the night
to re-appear with all your spells,
take my hand, like an older sister,
and show me, as you used to,
where little flowers grow
out of cracks in the rocks
and shoals of lazy fish shelter
in the shaded part of the pond

Mark McDonnell

.

‘Cuando caiga la noche, espera mi visita’
Wallada bint Al-Mustakfi
Las ramas de mis nervios se enroscan
alrededor de los espacios desocupados
donde estabas una vez entrelazada conmigo
Cada pensamiento tiene que bordear
un patio sombrío con su fuente silenciosa;
cuando doy un paso afuera, paso
a través de las puertas que tú me abriste
Hechicera, en mis sueños te espero;
hermana mayor, toma mi mano,
y muéstrame otra vez las florecillas silvestres
que crecen de las grietas en las rocas;
los bancos de pececillos perezosos
en la parte sombreada del estanque

Mark McDonnell

.

Held in
her cell
beside the church
the door
bricked up
she has a small square window
which looks out
towards the altar
so she might celebrate
mass
with the people
through which the priest
can pass
the host
his fingers sometimes
brushing
maybe accidentally
lips parted
to receive Jesus
and in that
Oh
so bright moment
all the universe
collapses into
the strict frame
of her small window
and at its centre
her lips
quiver

Mark McDonnell

.

Monja ermitaña
encerrada
en su celda
al lado de
la iglesia
La puerta
tapiada
con ladrillos
Tiene una pequeña
ventana cuadrada
para mirar hacia
el altar mayor
y participar
en la misa
A través de ella
el sacerdote le da
cada día la hostia sagrada
A veces los dedos del hombre
rozan fugazmente
quizas inconscientemente
los labios entreabiertos
para recibir a Jesús
En ese momento
luminoso
el universo
se derrumba
y se concentra
dentro del marco estricto
de su pequeña ventana
sus labios
en el centro
temblando

Mark McDonnell

.

Todo cuanto hemos deseado se deshila
Anne Carson.

Vuelve la aguja atrás en el pespunte.
Por donde ya pasó hunde la hebra.
Es eso que tiene de excesivo
lo que trama el deseo:
su voluntad de insistir
—besar la misma boca,
untar la misma miel—.

La tela empieza a separarse
siempre en sus extremos.
Allí donde el hilván se libera
el borde se atenúa,
las fibras se destensan.

El tiempo rasga igual
la miel
la boca.
Todo es fleco.

Olalla Castro

.

Está la miel, pero la miel no basta.
Ángela Figuera.

No vuelven las abejas de las flores
ni es néctar lo que llevan en la boca.
Acumulan resina
y secreciones de insectos.
La miel surge entonces más oscura.
Su sabor es nervudo
como la corteza de un árbol
y posee una cualidad definitiva:
se endurece al cabo de muy poco.
Convertido en cristal
—puede verse a través pero no atravesarse—
deviene el deseo incomestible.

Olalla Castro

.

Tragando panales que chorrean.
Mary Oliver.

Proyecta el cuchillo la luz
que la viscosidad refracta.
Es el deseo este unto
centelleando al extenderse.
Desborda el pan,
se adhiere a cuanto toca.
Dedo por dedo
succiono la melaza.
Todo refulge.
Tengo fauces oscuras
que recuerdan a un oso
como un cuerpo inclinado
recuerda a una colmena.
La lengua retiene el dulzor;
el dulzor no se deja.
Al desear el deseo se deshace.

Olalla Castro

.

La inspiración es un pleamar de abejas.
Susana Thénon.

Desciendo al arriate.
Fosforece el deseo,
agita sus pétalos naranjas
—ante él enceguezco,
zumbo en torno—.
Es un canto este grito,
un grito esta batida
de antenas-alas-ojos.
Bebo el néctar. Hurto el polen.
Regreso al panal
—henchidas las patas—.
No necesito flor,
lo tengo todo.
Como y regurgito.
Como y regurgito.

Olalla Castro

.

Cultura visual

QUIAO MAOMAO

Comentario a la
Selección de obras de Quiao Maomao
por
Narciso Raffo Navarro
Conexiones entre naturaleza, cuerpo e identidad a través del tatuaje – Panteísmo en la obra de Mao

El arte del tatuaje ha evolucionado de ser una práctica ancestral a convertirse en una forma de expresión contemporánea, donde el cuerpo se vuelve una especie de lienzo capaz de narrar historias personales, culturales e incluso mágicas. Este fenómeno, que trasciende fronteras geográficas y temporales, encuentra en cada tatuador una voz única que refleja una particular visión de lo que el tatuaje significa.
En medio de la avalancha de diseños que el algoritmo de Instagram me ofrece a diario —algunos de los cuales guardo con gusto y otros descarto con desdén— me encontré, por pura casualidad humana, con una tatuadora que desde el primer momento me pareció distinta. No solo por su estilo único y reconocible, sino por la verdad que pude percibir en sus obras. Por primera vez un tatuaje me hizo reflexionar a un nivel más profundo, como suele suceder con otras formas de arte que consideramos «más solemnes».
De pronto, comencé a pensar en la fuerza de la naturaleza, en la potencia de un tigre, en la inteligencia de un ave o en ese heroísmo vegetal al que Clara Llano hace referencia en uno de sus poemas. También pensé que toda esa energía es susceptible de ser transmitida y que tatuarse puede volver a ser una forma simbólica y poderosa de conectar con lo sagrado.
La obra de Mao se nutre de una rica herencia que abarca desde los grabados de las dinastías Wei del Norte y Han hasta los murales de Dunhuang. Su conexión con su tierra natal se hace evidente en la presencia de diversos elementos simbólicos, tales como los caballos, que durante siglos han sido parte fundamental de la identidad de su pueblo.
Algo que llama especialmente la atención al observar su obra es que el objeto central, a menudo animales o formas vegetales, no se presenta como un espacio negativo sobre el lienzo —como es común en la mayoría de tatuajes— sino que estos elementos están integrados en un contexto mucho más amplio, donde predominan formas geométricas, elementos de la naturaleza, fondos terrosos e incluso marcos irregularmente definidos. Esto dificulta la apreciación de qué constituye exactamente el tatuaje o, más bien, qué queda dentro o fuera de él.
Da la sensación de que sus diseños no están concebidos para ser meras decoraciones en la piel, sino que poseen una energía poderosa, casi intrínseca. Para ella, cada diseño lleva consigo un propósito, una energía que busca vibrar en consonancia con quienes los portan. Esta búsqueda de significado a través de lo corpóreo se refleja en cómo aborda la composición de sus obras. La tendencia a romper con los límites tradicionales del tatuaje, la confluencia de elementos que acompañan la figura o tótem principal, nos sugiere una concepción amplia y panteísta de la naturaleza, donde lo sagrado y lo terrenal coexisten y se retroalimentan.
Cada trazo y color son el resultado de una cuidadosa reflexión sobre el paso del tiempo y la pervivencia del arte a través de él. La elección de tonos terracota, por ejemplo, evoca los colores de los murales antiguos, los cuales, como indica la artista, parecen alcanzar el culmen de su belleza cuando el paso del tiempo se hace evidente. Esto, trasladado al cuerpo, nos ofrece una visión metabólica y visceral de la creación estética. Es aquí precisamente donde Mao encuentra el verdadero sentido de expresarse a través del tatuaje: el hecho de que un mismo diseño se vea diferente en cada piel; saber que su obra está, en un sentido literal, viva y en constante cambio junto con la persona que lo porta.
A través de su trabajo apreciamos una reivindicación de lo natural frente a una humanidad a menudo demasiado centrada en sí misma. Con cada tatuaje, Mao establece un lazo que va más allá del acto físico: se trata de una experiencia compartida que incluye no solo sus vivencias personales, sino también la de sus clientes. Pues es a partir del encuentro entre este y la tatuadora cuando empieza a gestarse la forma final del diseño. Este enfoque multidimensional transforma el proceso del tatuaje en algo más que un simple servicio, creando un espacio donde la creación artística es inseparable del diálogo y su carácter emergente.