,

«Navegar es abandonar» Juan Carlos Polo Zambruno

Navegar es abandonar tu nombre y todos los espejos que te nombran. Es no ser hijo de unos padres, ni tener historia que te lea, ni amigos que te sepan. Porque quien navega va solo, nadie le reconoce y en todos los puertos es un extraño. Es entonces cuando únicamente se tienen dos opciones: izar frente a los otros antiguos recuerdos para no olvidarse o crear nuevas imágenes donde reconocerse.
Porque quien navega no se tiene, se inventa o se defiende.
Zéjel aún está húmeda de la tempestad. Tras un año entero de viaje vuelve para ofrecernos un nuevo encuentro de múltiples y diferentes voces. Y como no podía ser de otra manera, después de su travesía, no es la misma.
En este número estrenamos la figura del Editor invitado y hemos tenido la suerte de inaugurarla con la colaboración de María Sánchez-Saorín y Alejandro Bellido. Ambos han formado parte del Comité editorial y participado en la selección de los originales que componen el volumen, haciendo de Zéjel un espacio más abierto, colaborativo y plural que quiere ser casa compartida.
Por otro lado, hemos renovado la estética de Zéjel con un nuevo logotipo diseñado por la artista Quiao Maomao. Una deuda del pasado con nosotros mismos que finalmente se ha satisfecho. Dotando así a la revista de mayor personalidad y una estética más definida.
Sin embargo, estos cambios no son propiamente una innovación sino más bien una tendencia subyacente en Zéjel. Un paso más hacia una ruta marcada cuidadosamente desde sus orígenes, del mismo modo que avanza la planta lentamente hacia la luz, sin saber cómo dispondrá sus hojas, pero convencida de su dirección final.
Aún nos quedan por ver en esta revista muchas nuevas flores con la que sorprendernos. Han pasado ocho años desde que comenzamos y han cambiado muchas cosas. Pero la base sigue fuerte, más por su simplicidad que por su factura. De entre todos los caminos que se presentan solo un antiguo norte veo por cierto: «Zéjel es, en primer lugar, un acto de amor».

Juan Carlos Polo Zambruno.