«Miel del bosque» Olalla Castro
Está la miel, pero la miel no basta.
Ángela Figuera.
No vuelven las abejas de las flores
ni es néctar lo que llevan en la boca.
Acumulan resina
y secreciones de insectos.
La miel surge entonces más oscura.
Su sabor es nervudo
como la corteza de un árbol
y posee una cualidad definitiva:
se endurece al cabo de muy poco.
Convertido en cristal
—puede verse a través pero no atravesarse—
deviene el deseo incomestible.
Olalla Castro
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