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“Mediterraneo, migranti” Giovanni Bracco

I

Se una scarpa spaiata su matasse
di posidonia secca e crepitante
capita ai vostri passi, per favore
riparatela ai piedi delle rocce
dove ingrassano i capperi.
Altro di me non credo che rimanga.
Questo mare corrode e non deterge,
ma almeno adesso i piedi
non si impastano più di sabbia e polvere
e la scarpa ha conquistato il diritto,
la libertà di attendere
che il bocciolo dischiuda un fiore bianco.

II

Ero pronto a sgobbare sui cantieri,
non a schivare il sibilo
delle cinghiate. Quando gli scafisti
hanno intuito la fine imminente,
ci hanno frustato per buttarci a mare.
Nel tumulto di lingue,
di urla, sangue e sale
non so se la manovra
di alleggerimento sia riuscita.
Ho soltanto provato
ad ingoiare l’ultima bestemmia,
anzi, ho sorriso a Dio. Ma non so
se questa immensa quiete
sia esattamente il premio promesso
senza il bacio sugli occhi di mia madre.

III

L’onda scura si abbatte sulla riva
con la copiosa messe
di posidonia satura di sale.
Ebbi la bocca riarsa nel supplizio
che mi accostava all’eroe del mito
ma non avevo colpa da espiare,
non avevo peccato di superbia.
Nello slancio tonante e impetuoso,
mare senza pietà per l’assetato
mi hai mulinato insieme alle alghe morte
mentre morivo in te disidratato.

IV

Dopo tanto rumore
tutto si ricompone nel silenzio.
Rimpiango solo i muscoli
tesi prima di sciogliersi sui cento
metri di pista rossa, mal contati,
sul campetto ai bordi di Kaduna.
Ora la pelle, elastica e compatta,
concorre con le squame di un branzino.

V

Per ore in un difficile equilibrio
ho resistito in cima all’autocarro,
colmo all’inverosimile. Sembrava
portarci alla salvezza come l’Arca,
su una pista illeggibile di sabbia.
Lassù fantasticavo di paesi
torniti dalle rondini, dal canto
libero di altri uccelli variopinti.
Ma, prima del Diluvio in mare aperto,
solo latrati il cuore hanno fiaccato
e ragli di somaro alla cavezza.

“Mediterraneo, migranti” Giovanni Bracco.

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I

Si un zapato solitario
en madejas de posidonia seca y crepitante,
apareciera a vuestro paso, os ruego,
refugiadlo al borde de las rocas
bajo las henchidas alcaparras.
De mí nada más queda. Este mar
corroe y no limpia, pero al menos
los pies ya no llenan de arena y polvo
y el zapato se ha ganado el derecho,
la libertad de esperar
que el capullo descubra una flor blanca.

II

Para currar en la obra estaba listo,
pero no para esquivar el silbido
de las correas. Cuando los lancheros
sintieron el final que se acercaba,
nos azotaron para empujarnos
al mar. En el tumulto
de lenguas, gritos, sangre y sal,
no sé si descarga tuvo éxito.
Me limité a tragar la última blasfemia
y sonreí a Dios. Mas desconozco
si esta inmensa paz
es realmente el ansiado premio
sin el beso en los ojos de mi madre.

III

La ola oscura se estrella en la orilla
junto con la copiosa siega de posidonia
saturada de sal.
Era la boca seca en el suplicio
la que me volcaba al héroe del mito
pero no había culpa que expiar,
menos aún pecado de soberbia.
En tan impetuoso, resonante arrebato,
despiadado mar con los sedientos,
me trituraste junto a las algas muertas
mientras moría en ti, deshidratado.

IV

Después de tanto ruido
todo vuelve a ser silencio.
Extraño solo los músculos
tensos antes de deshacerse
en cien metros de pista, mal contados,
en la cancha al borde de Kaduna.
La piel ahora, elástica y compacta,
compite con escamas de lubina.

V

Durante mucho, en equilibrio,
resistí encima de un tráiler,
lleno hasta la saciedad,
que parecía llevarnos a la salvación
cual Arca de Noé sobre una pista
ilegible de arena. Allá arriba
soñaba con países rodeados
por locas golondrinas, por el canto
libre de otras aves variopintas.
Mas antes del Diluvio en mar abierto,
queda el corazón debilitado
por el ladrido de los perros
y el rebuznar de un burro en el cabestro.

“Mediterráneo, emigrantes”* Giovanni Bracco.

*Traducción del autor, corrección de Narciso Raffo. Nota a la traducción/corrección: Inicialmente, Giovanni Bracco envió sus poemas en español, que partían de una interpretación libre que él había hecho de sus propios poemas en italiano. Más adelante, se le solicitaron los originales, con la sugerencia de que podían incluirse en nuestra sección “Desembarcos”. Tras la recepción de estos y previa consulta al autor, trabajé en una traducción intermedia que, teniendo en cuenta su creatividad, fuera al mismo tiempo cercana a los textos originales.

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“Mundo” Javier Calderón Luna

de qué estás hecho mundo
te alcanzo con dedos torpes
acaricio tus flores y me mancho de tierra
la tierra huele a libro viejo
cuando no existían los libros
los seres debían oler la tierra ilegible
si no se escribía sobre el mar
dónde se suicidaban las poetas
pienso en ti mundo
pienso en tu estructura interna
en si existen otros mundos y otras poetas y otras aguas
por más que miro en todas direcciones
no alcanzo a ver más allá de tu mar

“Mundo” Javier Calderón Luna.

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“Al final nunca fuiste a Madagascar” Blanca Berjano

no one leaves home unless
home is the mouth of a shark
Warsan Shire

Al final nunca fuiste a Madagascar
porque, por qué ir allá cuando puedes quedarte aquí
observando los cauces de los ríos,
las comisuras de los montes rasgados
por uñas rocosas y piedras post punk

y que nadie te diga que tú no puedes,
que no puedes levitar en este devenir de los sucedáneos
de gestos de desa(n)grado no disimulado
cuando te cuentan que dejaron a aquella niña abandonada a su suerte
en la isla de Mtsamboro: su padre pedía ayuda y pensasteis que venían a robaros
la nevera de la playa llena de cervecitas frescas
soplaba el viento soplaba el viento en aquella playa
a la que jamás fuiste
donde arriban los kwassas**
los cruceros nunca atracan ………………….ahí
acampan los comoranos
hacen fogatas y beben el agua de la lluvia
y los franceses en sus veleros
sacan fotos con modernas polaroids
vestidos de marineros
con polos de rayas
blancas y azules
cantan a coro:

¿por qué vinieron a morir a estas costas,
a enrojecer con su sangre la arena más beige del mundo?

mira qué foto-souvenir: un hombre sostiene en sus brazos
un cuerpecito inerte envuelto en un salouva*** de flores grises.
los veleros ya no navegan donde abundan los salouvas
envolviendo cadáveres de flores grises.
pero ¿igual puedes subir a las redes la foto expiatoria?
que nadie te diga que no puedes crear tu propio obituario posmoderno,
explayarte en tu gusto extático por la necrosis.
tu ojo derecho (que es tu ojo morboso) captura el instante:
te relames

“Al final nunca fuiste a Madagascar” Blanca Berjano.

* Poema extraído de La barrera más bonita del mundo (Luces de Gálibo) – I Premio de Poesía de la Fundación Caja Navarra.
** Kwassa-kwassa: Piragua o embarcación de madera cuya función es semejante a la de una patera. En los kwassas viajan clandestinamente los migrantes comoranos y malgaches para llegar a Mayotte.
*** Salouva: Vestimenta tradicional que llevan las mujeres mahoresas; consiste en una colorida túnica atada en torno al pecho y que cae hasta los tobillos. Se combina con un tocado en el cabello (kishali) que suele variar en cada parte de la isla.

 

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“He ido a la playa con mi bañador de langostas” Ignacio Pérez Cerón

He ido a la playa con mi bañador de langostas
me he metido donde nadie lo hace donde
cubre hasta el pubis donde nadie
quiere alejarse a orinar

He encontrado un recibo en el bolsillo
hecho con papel de temporada
papel de verano en Benidorm
de oferta y descuento no acumulables
y lo he mirado con los ojos de quien cuenta en pesetas

Pizzería Carlos
le atendió Trini
buon apétit

Las olas se llevan parte del recibo
Aprieto en mi palma el trozo que me queda
Gracias por su visita
y se me escapa

“He ido a la playa con mi bañador de langostas” Ignacio Pérez Ceron.

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“Umbral” Rubén Roca

Ocurre siempre, es siempre igual.
Habitar en lo que observas
termina en agotarse.

Por eso hoy —en esta playa— sabemos
que pronto deberemos abandonar
la quietud segura y caliente de la arena.
Dejar atrás el gesto
que señala el mar
y en la distancia que se abre
entre el pálpito y la boca,
le da un nombre que no necesita.

Al atardecer
—metidos ya en el agua—
nuevamente el pecho es frontera
entre los ojos que miran y la otra parte
del cuerpo sumergido
que desnudo desconoce.

Toda luz impone su secreto.

El sol desciende como un fósforo.
El mar es un espejo que nos arde.

“Umbral” Rubén Roca.

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“Hermana de los hombres” Judit Tirado


I
Vendrá la ballena azul en la noche
a devorar con sus colmillos de nieve
el secreto de las flores.
Vendrá la ballena azul en el día,
ron y trigo,
a devorar las calaveras infantiles.

II
Se alimentará como un hijo
de tu vientre de arcilla.
Serás, acaso, enjambre deshecho
para avispas oscuras.

III
Ya saciada, abandonará el lecho,
pues de ti, apenas quedarán despojos
de hembra y costillar descarnado.

IV
No volverá. Escupirá
en tu boca la palabra dada,
mas nunca te llamará Madre.

“Hermana de los hombres” Judit Tirado.

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“ser madre” Irene Cascales

la creación es
un bebé gritando en la noche
que exige atención y afecto
tú como madre urgente
debes incorporarte
coger el lápiz rápido
apresurarte y mecer
con ternura lo que llora
si no
a la mañana siguiente
confiando inocente en la memoria
solo habrá sobre la mesa
entre los papeles
el eco
de la criatura nonata

“ser madre”Irene Cascales.

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“una profecía” y “un bodegón vacío” Rocío Simón

al nacer mi madre me cogió del talón
me sumergió en sopa caliente
quedaron fuera
mi talón su                mano
mi boca llena de tierra


es cierto:
la semilla no germinó
a causa de la leche

                             ¿cuánto podré comer y beber de ti
                             hasta que el cuerpo se consuma desaparezca?
                             ¿cuándo me invadirá toda la luz
                             y quedaré protegida por el alimento?

quizá pronto
puedan nombrarme sin vergüenza

“una profecia” Rocío Simón.

 

 

a diario pienso en alimentar
a todos los hijos que no tendremos nunca
a las hijas que no tuve con mis amantes


quisiera besarte          mientras estrujo un puñado de fresas
alimentar con su jugo
a toda la infancia no nacida


                             ¿serás tú por fin mi único hijo?
                             ¿me dejarás alimentarte con la carne de todos los pecados?


primer plato:


                             ojalá besarte mientras meto
                             la mano en el cocido de mi madre


la restricción me ha hecho comerme a todos mis maridos
quisiera
                             un collar con los talones de todos mis amantes
                             engordar de un amor tan grande


dieta blanda para la purificación
tan felices qué alegres
forman un bodegón de muslos
se acarician con la suavidad
de la naturaleza muerta

“un bodegón vacío” Rocío Simón.

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“Fresón de Huelva” y “Todos los hombres que trabajan” Paula Melchor

Yo tengo clavada en la conciencia, desde mi infancia, la visión sombría del jornalero.
Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales
Blas Infante

Muere
muere un jornalero
.              (otro, otro)
tras un golpe de calor
y ser abandonado
en un centro sanitario.
Encomiéndate.
Encomiéndate a este suelo que trabajas,
pero nunca será tuyo.
Entrégale tu corazón
-alimento de fresas y aceitunas-,
riégalo con tu sangre.
Escoge una brizna de aire,
un soplo de fuego,
y ponte de rodillas.
A rezar, a morir,
pero de rodillas.

Mujer temporera
se convierte en esclava
esclava sexual
.              (otra, otra)
en los campos de Huelva.
Entrégate.
Entrega tus pies y tu vientre
y tu lengua, tus dientes.
Entrega tus caderas y tu sexo
al patrón a caballo
que va camino del Rocío.

Y tú, de rodillas.
Tú de rodillas:
a ser embestida,
a rezar o a morir,
pero de rodillas.

Baratísimo, niña,
el fresón y el tomate los tengo baratísimos. Solo cinco euros el kilo,
.              (Veinticuatro
.              euros el cuerpo
rojísimos
.              tostados de sangre y sol
y jugosos
.              se pudren en las semillas;
.              se te quedarán entre los dientes
.              y germinarán ahí
.              las vidas con las que se abonan).
¡Y por solo cinco,
.              (solo cinco)
solo cinco euros el kilo!

“Fresón de Huelva” Paula Melchor.

Todos los hombres que trabajan se parecen a mi padre.


Mi padre es un hombre común:
cincuenta años
dos hijas y una
mujer a la que besar por las mañanas.
Siete horas diarias de jornada laboral
y un campo al que volver
los fines de semana.
Mi padre
ha sido muchos hombres:
.              pintor albañil
.              electricista y panadero
ha tenido
muchas y variadas
formas de muerte laboral
.              [y ahora cuida de las flores.
Mi padre ha sido muchos hombres
hasta alcanzar la calma necesaria
para ser mi padre.

“Todos los hombres que trabajan” Paula Melchor.

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