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«La sed» José Olmo López.

No hay en esta casa
rincón alguno que sacie
el murmullo de las horas.
Los grifos se consumen
a la espera de una aguja
que pespunte el placer.
Nadie sabe
qué pide la garganta.
El origen de esta urgencia
que hormiguea la voz
radica en la carne
o quizás
en la dejadez del tiempo
sobre la piel abatida
en la escarcha.

«La sed» José Olmo López.

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