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«A ciegas» Antonio José Muñoz Béjar

A veces, el dolor del sueño muerde
cuando el aire me sabe a tu apellido,
la brisa se desnuda
y el instinto me empuja hacia tu puerta
bebiendo de la fuente de tus labios.
No cesa el manantial, su caudal poderoso
se desliza en mis dedos.
Sabe que al detenerse
borrará mis recuerdos
de las viejas costumbres, de los sueños de antaño.
Tengo las manos húmedas.
Acaricio las flores
y sin querer refresco
mucho más mi memoria que sus pétalos.
Era otra vez agosto
y el resto de los meses una ausencia
ancha como el verano.

«A ciegas» Antonio José Muñoz Béjar.

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