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«Despojos irrompibles en el sitio de las flores» Laura Riera Forteza

El café silba, color de ojo de tigre,
llena el vaso de un solo uso.
Alguien lo tapa pronto para que no se enfríe.
Las monedas contadas
a cambio del cetro de la mañana.
Alguien doblará el vaso
como si estuviese hecho para doblarse y desaparecer,
como si aquel gesto pudiera hacerse
sin magullarse el escrúpulo, pues
quién negaría este orden,
este límpido mandamiento humano
que encubre cualquier otro orden
inabarcable.
Mira en tu mano el asa:
mecanismos de guillotina.
Escucha:
hoy crecen despojos irrompibles en el sitio de las flores.
Se inquietan los circuitos de lo que antes dormía impasible.
De petróleo en llamas será su memoria.
Sombra densa, envilecida,
cubriendo lentamente la agonía.

«Despojos irrompibles en el sitio de las flores» Laura Riera Forteza.

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