Entradas

,

“Amuleto” Carolina Sánchez

Profundidad, grieta, dzonot
donde no hay montañas los abismos son subterráneos.
Ojo del mundo en medio de la tierra,
ojo aguamarina, siempre abierto
donde se posan las hojas del tamaño de un grano de arroz.
Nado en el ojo del mundo
la capacidad de observar nunca se seca.

Mi cabeza se inclina ante el gran ojo y quiere cerrarse
quiere ser el olvido de lo que se sumerge.
El agua prolonga los rayos de luz,
hay peces con la paciencia y los bigotes de abuelos milenarios.
Los helechos esperan
hace siglos
en la orilla.
Dzonot:
Hueco en la tierra que el agua vuelve sagrado.
Jardín, con tiempo propio, guardado en el espacio detrás de la mirada.

Las imágenes que sobrevivan
al naufragio de la mirada
se convertirán en amuletos.

 

“Amuleto” Carolina Sánchez.

Logo Zéjel

,

“Poema de amor de un Banksy ligeramente solitario” Juan José Rodinás

Alguna vez dormí en la mano de una mujer pequeña.
Ella me dijo: “todo se trata de cambiar de canción”.
Ella me dijo: “todo se trata de girar el sentido del universo, amor mío”.
Entonces, puse “November Rain” de Gun’s and Roses en el IPOD
y dormí en la mano de la chica de ojos de mapache y le conté una broma.
(Su corazón era un pulpo negro en una pecera de aguardiente).
Me dijo: “Has llorado, Juan, en los ríos que crecen
y corren, crecen, desde tu corazón hacia tu corazón sin manos”.
O quizás dijo: “Eres tonto porque vas a creer todas las mentiras que te diré yo”.
Era otro tiempo, pero en verdad, crecían noches y relámpagos ínfimos sobre los senos
de una muchacha diminuta. ¿Por y para qué te amé tanto?
No sé resolver esto:
el fuego crece
para no decir
“quién me amó
no me amó en realidad”.
Así me preguntaba,
“piénsalo
una muchacha no me amó
y no sé decirlo”.
Una muchacha dijo
“No sé darle la vuelta a los paisajes
donde los fuegos artificiales comunican
el vacío de todas las cosas de la tierra:
La ignorancia que necesito para creer en alguien”.
(El lenguaje solo señala
que se vacían las jarras
y que, sin embargo, puedo beber de ellas).

Nada comunica,
pero volveré
al sueño de las estrellas,
(que eran pesadillas):
estrellas que sueñan
el sueño del sueño que volvía,
era
y
volvía
otra vez a explicar el vacío
donde la gente caminaba sola:
y mi mente volvía, mariposa de alambre,
a posarse
en las ruinas
de las cosas
pobres,
de las cosas
inexplicables.

“Poema de amor de un Banksy ligeramente solitario” Juan José Rodinás.

Logo Zéjel