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«Quisiera dejar mi cuerpo florecer» Silvia Pirt

Y de un banco en el parque hemos hecho otra casa
con flores amarillas, donde poder besarnos,
y seguir besándonos, felizmente salvados
de falsos compromisos
Gabriel Celaya.

Quisiera dejar mi cuerpo florecer
en tu jardín,
junto a la ardiente amapola
de corazón ensombrecido,
dejar que las madreselvas se apoderen
tímidamente de mis manos,
y que los frutos maduros caigan
sobre mí como gotas de lluvia.
Quisiera que el alcornoque
no vacile de mi presencia
y me acune fielmente
en su aligerada sombra,
que el silencio,
imprudente, se asiente
sobre este jardín, ya tan
tuyo como mío
y me deje ser, sobre esta
estela de calma, parte
de la vida y la muerte
que alberga.

María Benages.