«conclusión hipotética sobre la nada y el todo y sus intervalos durante un trayecto en transporte público con mucho tiempo para divagar» Iria Fariñas
I.
yo lo que quiero la verdad
es que la belleza sea punzante
dijo tal vez febril y el mundo
obediente la atravesó por su centro
hasta que solo quedaron márgenes
II.
así se apareció el ritual
al fin de nuevo
dijo tal vez febril o fosforita
toma mis restos
lo que queda es la clave
III.
la otredad miró los restos
[las muñecas un pelo convertido en nudo las flores secas entre acepciones significativas
del diccionario la sensación de noche (que es tan diferente a la noche en sí)
el enjambre chiquito que a veces se asoma a los ojos el pañuelo abandonado
en escombros la lágrima el poro]
y se consumió de pura evasión
¿sin otredad
sin su idea ahora
qué queda del límite?
IV.
nos importa la magnitud
de las cosas / sus límites
porque nos inquieta la caída
V.
si ahora todo son márgenes
¿cómo se nombra un precipicio?
VI.
de lo punzante nadie
recuerda antes el brillo
de lo afilado que el dolor
¿ayuda el dolor a fijar la belleza?
quiero creer
que no luego
me descubro ola
que no rompe
VIII.
si el centro es núcleo / grito / cráter
¿no serán las lindes más acogedoras?
mira como la sombra se disuelve
dijo tal vez febril y el mundo
recuperó su forma para dejar paso
a una línea tan fina que no cabe en la memoria
IX.
la línea finísima que ni es sombra ni deja de serlo
en el lenguaje equivale a una pregunta
pregunto pregunto pregunto
para impedir que se defina
la verdad
X.
la fiebre es también un modo de permanecer en el límite
mira cómo bailo dijo mientras todas la rodeábamos
y supimos (ay cómo supimos) que el margen se expande
así como el centro se esconde / ¿y el mundo qué?
el mundo gira para impedir la certeza
¿qué hará un dardo sin diana?
Iria Fariñas
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