«Gitanilla de Bengala» Miguel García Cantera
Parte I
Asomando entre los juncos
Gitanilla de Bengala
Ha venido a por limosna
Al templo de Virupaksha
Un amanecer oscuro
Sus ojillos esmeralda
Han perdido sin querer
Una inocencia ensoñada
Entre matas de romero
Y limones verdeagua
Pues soñó que el elefante
Trompa caliente del alba
Encinta dejaba su cuerpo
Y ahora su destino aguarda
Siete chamanes respiran
Y el humo del Himalaya
Les anuncia que va a venir
El útimo bodhisatva
Nunca se halló en la piedra
Más colorido mandala
Que aquel elefante blanco
De cabecita rosada
Porque al séptimo día
Serás madre de Gotama
Ocho señales divinas
Y una cama de guirnaldas
Crecerán flores de loto
Allá donde el mundo aguarda
El amor pinta en el tiempo
Espirales para amarla
Así es como nace el eje
Sobre el que la luz descansa
No me llores hija mía
Con esas caderas de bronce
Vas a ser reina de Hungría
¡Ay mi cuerpo de niña,
Mis caderas tan gitanas!
Mis piernas de roca negra
Que a martillo cinceladas
Con tres soplidos del cielo
Y una punta de esmeralda.
Antaño bailaba desnuda
Y la selva me arropaba
Ahora siento el calor
Entre mis piernas templadas
Huye mi mente de ellas
Y mi cuerpo las desata
Fantasías de la mujer
Que a la chiquilla espantan
No llores pantera del día
Que con esos pies descalzos
Llegarás hasta Andalucía
Resonando su pandero
De la jungla ya sombreada
A las puertas de la ciudad
Donde el inglés avasalla
Se le antoja el tintineo
Las cadenas de una esclava
¡Y va corriendo a buscarla!
Con un reloj y una bala
Y antes de la medianoche
Madreselvas ya brotaban
Y el soldado, ya sonríe
Mueca negra y afilada
Y el pandero cae al suelo
Y se rompe de escarcha
Parte II
La Luna del río tiembla
Triste nenúfar de plata
Corona abierta de nardos
Con mariposas heladas
No me llores rosa pura
Bajo tu falda de sueños
Veo el Jerte de Extremadura
Verde que te quiero verde
Los gitanos de la cava
Le cantan a su reina
Por más de una semana
Y le sueñan un palacio
Cual Alhambra de Granada
Jesús de la Rosa y un Vargas
Le lloran por seguiriyas
Unos mantras ancestrales
Amargos de salivilla
La elefanta del templo
Bajó la escalinata
Con la gitanilla a cuestas
Ésta vez en una cama
Ya las maderas dispuestas
De tan funesta fogata
—Lo que se lleva el río
Vendrá de vuelta mañana—
El niño mira la acequia
Con la frente aureolada
Zumo de pomelo corre
Por su carita sagrada
Maribel ya va solita
Hacia el cielo de Triana
Las siete lenguas de miel
Por su sueño la levantan
Pena negra y siempre sola
Y en la mano, una naranja.
Miguel García Cantera.


