«migas» Aurora Díaz Obregón
madre,
estoy aquí aquí contigo
entre este silencio y un vaso de vino
aquí te lo digo te lo confieso
con el estómago vacío
y las migas sucias apiladas en la esquina de la cocina
donde siempre siempre barrías:
el fracaso la ofrenda el grito la partida
te confieso
(esto un testimonio de hija a madre):
que a solas bebo para no pensar en tu vida / en mi vida
y en el interior de vientres esféricos como balones publicitarios de helio,
hinchables,
que caen sobre la arena de playa y el disfrute familiar efímero
para no pensar en esa vida concebida:
alimento de perros frustrados
alimento para una globalización impuesta carne de bombas objeto de resistencia
y miedo a la protesta
madre, reivindico el derecho a odiarte
mientras bebo
mientras en mi vientre crecen cuervos negros
pantanos desecho y dragones antiguos
quién fecundará ahora, madre, la belleza nítida
quién será capaz de atravesar la úlcera que construye este cuerpo sangriento
estos líquidos engendrados en un fracaso heredado
serás pobre pero serás bella
serás pobre pero serás bella
serás pobre pero serás bella, cada noche en mi cabeza
hasta cuándo hasta cuándo he de pedir piedad
arrodillarme ante Hela con las rodillas firmes
adherir una máscara férrea a este rostro para que se disuelva
[para que sea abono químico en la hierba
guardar el esperma de esciápodos
arrastrarme con una sola pierna hacia la pregunta infinita:
el por qué de estas líneas tan duras contigo, madre,
este rechazo hacia el ombligo el agujero el Núcleo
***
la vida hoy (una constante):
amar para apartar esas migas
Aurora Díaz Obregón
.


