Las habitaciones de este hospital tienen dos camas ocupadas por dos seres./ La mayor parte del tiempo están acompañados por la luz de las bombillas de bajo consumo, por los carteles de NO FUMAR, de NO OCUPEN LOS PASILLOS, por la televisión en mute y por la cara de una virgen bajo la almohada. / Las habitaciones son salas donde manos con guantes tocan pieles desintegradas./ Las habitaciones ven morir a seis coma cuatro personas a la semana, ven llorar a catorce coma dos mujeres al día, oyen las quejas de la comida, oyen las quejas del dolor de las úlceras, huelen el olor putrefacto de las úlceras./ La habitaciones tienen paredes con colores claros, para reflejar el brillo apagado de las pupilas en dilatación./ Las habitaciones de este hospital escuchan siete come tres premoniciones cada día. Ocho coma tres oraciones al minuto y seis coma siete pensamientos de suicidio.
Las habitaciones de este hospital se vacían poco a poco./ Los médicos se marchan./ Los enfermeros se marchan./ Los celadores se marchan./ No hay palabra que pueda describir el silencio de la muerte./ Dios observa/ atento/ las expresiones de dolor/ las muecas /los rictus/ atiende a los profundos deseos  de los seres que duermen/ comen/ son curados y mueren en las camas sujetas a las paredes de estas salas.

«Habitaciones» Julia Pumarinho.

 

Hace años me levantaba con el sol
invitaba a los hombres al mundo &
los llevaba lo más lejos que llegaban sus barcos.

Por las noches, cuando yo oscurecía
me enroscaba en la comodidad de tus vaqueros
mientras tu mano tocaba la mía en el cine de la ciudad.

Nos quedábamos quietos, mientras yo resucitaba
en cada píxel de cada película
en cada tono acuoso en tus ojos.

Entonces, en un esplendor, tú te desteñiste
diciendo “nunca cambiarás”
diciendo “tú también me pones triste, a veces.”

Cuando era pequeño quería ser un camaleón
Real, cian, índigo, profundo, tranquilo y fresco
pero ahora sé
……………………….que lo único que seré es Azul.

«Del Color Azul» Julian Montijo.

 

(texto original)

 

Years ago I rose with the sun
invited men into the world &
carried them as far as their ships could sail

In the evenings, when I shaded to black
I curled in the comfort of your jeans
your hand in mine at the movies downtown

We watched, as I came back to life
in every pixel of every film
in every hue of water in your eyes

Then, like brilliance, you faded away
saying ‘you will never change’
saying ‘you make me sad sometimes, too.’

When I was little I wanted to be a chameleon
Royal, cyan, indigo, deep, calm and cool
but now I know
……………………….all I’ll ever be is Blue.

«From the Color Blue» Julian Montijo.

Ante todo, miente.
No hiciste lo que hiciste anoche.
Las clases van genial.
Tu vida va genial y tus amigos son increíbles.
Todavía soltero, pero no gay.
Todavía dispuesto a configurar sus iPhones.
Segundo, pregúntales algo aburrido.
¿Qué tal tus vacaciones en casa?
¿Qué título le darías a esa viñeta de The New Yorker del mes pasado?
¿Perdonarías a Snowden?
Pensarán que eres encantador y se irán por las ramas
mientras desconectas.
Piensa en el olor del servicio anoche
mientras te arrodillabas y presionabas el gatillo en The Tipsy Crow.
Piensa en tu C- en Álgebra Linear.
Piensa en cuánto
preferirías estar fuera con tus amigos.
Recuerda que ningún amigo te invitó a salir.
Ríete, definitivamente toca reírse.
Piensa en Charlie,
ese chico que conociste en Tinder
que te llevó a Taco Bell, y luego te pidió una paja.
Piensa en tus amigos que trabajan para Apple,
ganan seis cifras y se van de surf los fines de semana con sus jefes.
Finalmente, retírate cordialmente.
Tienes un proyecto enorme que terminar,
y entonces di que te alegras de haberlos visto.
Oh y gracias por la cena.
Conduce con cuidado para salir del parking.
Conduce a casa.

 

«Cómo Hablan los Adultos» Julian Montijo.

(texto original)

First and foremost, lie.
You did not do what you did last night.
School is great.
Your life is great and your friends are awesome.
Still single, but not gay.
Still willing to help set up their iPhones.
Second, ask them something boring.
How was your staycation?
What caption would you give last month’s New Yorker cartoon?
Would you pardon Snowden?
They’ll think you’re charming and go off
while your mind drifts.
Think about the smell of the bathroom last night
as you knelt down and pulled the trigger in The Tipsy Crow.
Think about your C- in Linear Algebra.
Think about how much
you’d rather be out with friends.
Remember that no friends invited you out.
Laugh, it’s definitely time to laugh.
Think about Charlie,
that guy you met on Tinder
who brought you to Taco Bell, then asked for a handjob.
Think about your friends who work for Apple,
make six figures and surf on the weekends with their bosses.
Lastly, excuse yourself politely.
You’ve got a huge assignment to finish,
then say you’re glad you saw them.
Oh and thanks for dinner.
Drive safely out the parking lot.
Drive home.

 

«How to Talk to Adults» Julian Montijo.

con un gran trapo en la boca parece tener
una mirada más potente
¿es eso cierto?
¿es sano que se vea esa vena verde?

«opera del rapto» Francesco Mª Tipaldi.

(texto original)

con un grosso panno nella bocca sembra avere
uno sguardo più potente
è vero?
è sano che si veda quella vena verde?

«opera del rapimento. Nuova poesia extraterrestre, Carteggi Leterrari, 2016.» Francesco Mª Tipaldi.

El monstruo sufría como Dios en la tierra

aleja de mí, poeta
este cáliz espantoso…

Lo metieron en un gran barreño
antes de dispararle.

Después el estruendo, el asco de la sangre entre los pelos.

¿Es que hay que elegir

entre el horror de estar en el mundo o aquel de abandonarlo?

«El mostruo sufría como un Dios en la tierra» Francesco Mª Tipaldi.

 

(texto original)

Il mostro soffriva come un Dio sulla terra

allontana poeta
da me questo calice tremendo…

Lo misero in una bacinella larga
prima di sparargli.

Poi il boato, lo schifo del sangue tra i capelli.

Bisogna preferire

l’orrore dello stare al mondo a quello di uscirne?

«Il mostro soffriva come un Dio sulla terra. Nuova poesia extraterrestre,
Carteggi Leterrari, 2016.» Francesco Mª Tipaldi.

He de merecer esta tierra que engullo cada día.
Esta nostalgia cruel en que llevo
sumergido treinta años sin que los frutos de mi casa nazcan
gloriosamente por el globo,
y se expandan dóciles en cada puerta cerrada
y en los lodos estériles
y en las almas hechas añicos
y en los cementerios umbríos en noviembre.

En cada lugar que piso y pisas
-tú lo haces siempre mejor que yo: pisar y pasar-
no es que florezca nada, sino que hacemos el amor
con los ojos,
por el camino virgen del espacio que separa nuestras miradas.

En cada lugar que piso y pisas
deja de morir una especie que no conocemos
y somos mesías inconscientes,
no fundadores de dogmas.
Somos tan sencillos al final que tiemblo con la palabra Amor.

Yo merezco esta tierra y este aire regalado
de cada día,
aunque sea brevemente por una vida;
debe valer, servirme, tan sólo una vida
para comprender que la misión a cumplir
no es otra que sostener el mundo
de otro.

«He de merecer esta tierra que engullo cada día» Israel Álvarez.

Te llaman luz, amor. Hoy te llamo derrota.
JAVIER EGEA

Inevitablemente tuvimos que ser jóvenes,
mostrar una sonrisa honesta –a veces-,
desconocer aquello
que no correspondía a nuestra edad.

-La vida entonces era el juego.

Pero nos sorprendió el amanecer
tumbados a este lado de la mar
como los que reciben al verano
en los umbrales de las casas viejas.
Heredamos la luz a punto de estallar
en este marzo incansable
de madrugadas ebrias
y balcones floridos.
En cada imagen nueva
hay una voz antigua
que susurra los nombres
velados de las cosas.

Presiento
que la vida es el rojo carmesí
de la tarde, esta primavera intensa
que se rinde y perece
cuando tú miras hacia la otra orilla.

«Esta primavera que perece» M. Carmen Márquez.

Puedes amar
pero no expongas a la luz
lo que has de hacer de noche,

pero no rompas tus grilletes
-la cadena es de oro:
da las gracias,
corresponde la voz con tu silencio-.

Guárdate de los ojos,
eres una extranjera:
no reclames,
no tomes de la mano a nuestras hijas.

Toleramos que existas:
es bastante.

«No tomes de la mano a nuestras hijas» Rocío Acebal.

Que el rubio de los cuerpos me ilumine
en las oscuridades de la noche,
bien entrada la noche, o por el día
oscuro de suburbios
en un abandonado callejón
o también por el centro, en callejones
abandonados al deseo.

Y no sólo son rubios, son morenos
los cuerpos, como el pan
que amaso y parto y como
con ansia y hasta deshacerse al fin
en mí, en otro, en la sombra,
la sombra última pasados años
de placentero amor, de los placeres
sin amor, sin cuidados, sin el tiempo.

Que el tiempo guarde el alma,
que el cuerpo goce al cuerpo,
que afrodita me coja confesado.

«El deseo» Mario Vega.

 

La luna llena, el frío y una sombra
que se desliza entre la luz naranja
de las farolas—la ciudad y un hombre—
El golpeteo rítmico del bolso
en su costado. Avanza hacia el lugar
en que había quedado. No esperaba
una Resolución tan diferente.

—Eres más guapo que en la foto—dijo.
—Tú tampoco estás mal—primer error—,
tus ojos son más verdes, en directo
se ven mucho mejor—
un buen arreglo.

—Tienes prisa? Nos vamos?
—La verdad es que no, me gustaría
tomar algo contigo antes que nada.

Y entonces discutieron
durante un par de horas sobre el mundo,
la Vida y sus misterios—medianoche
llegó—antes de tiempo—y la conversación
continuó camino hacia su casa
y en su portal, el beso y en su cama,
los sucesivos roces de la piel.

Pero la realidad
es cruel y al despertarse
todo lo que quedaba eran recuerdos—
El sol del mediodía, el frío y unas
manchas sobre el colchón—
la soledad: un hombre y su silencio.

«Encuentros de la tercera fase» Lorenzo Roal.