Es una caja o qué es
una lata de conservas
el cuarto de la plancha
el cajón de un despacho
qué es

la rueda de un hámster
la habitación del servicio
un almacén para cuadros
una cuadra para mamíferos
el trastero de un mecánico
la sala de contención
qué es

un cubo de Rubik incompleto
una cámara sin cuerpo
o una cámara de gas
qué es

un pastillero
un laberinto sin hilo
una madriguera de escorpiones
un nicho para neonatos

una vagina
qué es

algo en lo que entro
o algo de lo que escapo
como la leche de un pezón.

Qué es eso
que ya no señalo
ni digo
mira
esa es mi casa.

«Qué» Diana González Mañas.

te he desidealizado
con la manzana entre los dientes
he decidido meter la cabeza en un barreño

te he mordido los ojos y me he metido dentro de ellos
he tratado de acechar el golpe,
pero mantener la respiración en agua inflamada
hace que la cera de esta fruta se deshaga en las encías
y torne azul

decidida a partir mi espina
sostengo entre los dedos el martillo
asesto el golpe
y te me escurres,
mil piezas de cristal
derrapan por la grava

desde ahí abajo te he visto
desde
el
suelo
aún más abajo

escucho el silencio y contengo el grito.

«dar un paso» Helena Martínez.

Cuando algo me duele me pregunto qué dirías
dónde me besarías, qué harías después
lo mismo ocurre cuando logro algo, brindo al aire
siempre hacia arriba
¿cuál de tus manos me acariciaría primero?
¿quién sería yo si todavía estuvieras aquí?

«Cuando algo me duele me pregunto qué dirías» Silvia Madera.

en mí la tiniebla de la que huyeron los colibrís.
sus arterias hervientes en cólera.
gimieron huecos los difuntos de las trincheras
al ansiar en mis labios el silencio de la noche.
un cuerpo arrojado al vacío.
la nuez estrangulada de mi voz.
así lo presento:
el escollo de comprender mi esencia
si carezco de palabra con la que nombrar(me).
¿dónde hallar la clave de mi savia
cuando la camuflo con pétalos y vello y violencia?

Ángel Cívico.

Me gustan las hojitas.
Frágiles, caen desde los árboles
y tiñen mis pies
y me llenan de mocos
en pleno verano.

A veces las tomo,
tan enclenques,
basura,

y las destrozo entre mis dedos
—por ellas no siento nada.

La naturaleza me engendra,
me mata,
y yo la retuerzo como una alita de pollo.

«Las abejas se mueren» Judit Tirado.

Noche cerrada.
Una sola luciérnaga
crea el paisaje.
~
Cae una hoja;
la voz de los insectos
se desvanece.
~
Rumor de lluvia
humedece el silencio
de las cigarras.

«虫の声» Coral Ling.

Copos de nieve
pequeñas flores blancas
mueren en tu aliento

Mario Zurdo.

Vencejo tan breve
describen tus alas
mensajes del verano

Mario Zurdo.

me acuerdo del génesis
de este caos

me acuerdo de aquel octubre
involuntario
que arrancó de un tajo
la soledad de otoño

me acuerdo de esa compañía
anónima e innombrable
«si no la pronunciamos
vivimos la irrealidad
porque yo ahora no puedo»
no puedo
no recordar la entelequia
de nuestros dos años
las canciones los poemas las noches
que no existieron nunca
porque estoy loca
y siempre recuerdo
quimeras y mitologías inventadas
porque estoy loca
y solo prima
la palabra no articulada

el no decir elimina
toda posibilidad de realidad

me acuerdo del génesis
de este olvido

«me acuerdo del génesis» Laura Rodríguez Aparicio.

El niño a mi lado comprende
la infinitud del aire,
por eso juega,
dibuja círculos con índices y pulgares
-como quien mira al telescopio-,
reduce su tamaño.
Observa solo lo que de fuera
deja ver una ventana.
Mete dentro pájaros
y avionetas publicitarias,
captura en su improvisado objetivo
la lentitud de las nubes.
A lo lejos, una luna mate
nos recuerda
las fulgentes bondades de la noche.
Ahora me encierra a mí -que lo miro-
en su pequeño claustro.
Busco alas, motor,
el viento que me saque.

«Madurez» Álvaro Carbonell Cerdá.

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